Sol rojo sobre Hiroshima, por Mario Escobar, Inédita Editores. Folgueroles 18, 08022 Barcelona, 400 páginas.
Seis
de Agosto 1945. Ocho y cuarto de la mañana. Japón es sacudido por un
arma hasta entonces desconocida. El presidente norteamericano Harry
Truman, miembro de la Iglesia bautista, ordena el lanzamiento de una
bomba atómica sobre Hiroshima, fundada en 1594 a orillas del
mediterráneo japonés. La ciudad fue destruida en un 90%. Se contaron
130.000 víctimas, 80.000 de las cuales murieron de inmediato. Otras
20.000, alcanzadas por las radiaciones, morirían pronto, tras una cruel
agonía.
Tres días después Estados Unidos repetiría la acción, lanzando una
segunda bomba atómica sobre Nagasaki, ciudad portuaria en la costa del
mar de China. En esta segunda agresión hubo unos 40.000 muertos y otro
número igual de heridos. La emisora de radio norteamericana en Asia
emitió este parte. “La fuerza de la que extrae su potencia el sol ha
sido lanzada contra quienes encendieron la guerra en oriente”. Aquella
noche, el locutor dormiría con la inocencia de un bebé ignorando la
magnitud del acontecimiento, que dividiría la historia de la humanidad
en dos partes, antes y después de la era atómica.
Sobre Hiroshima y Nagasaki se han escrito centenares de libros. Ahora se suma SOL ROJO SOBRE HIROSHIMA, de Mario Escobar,
publicado en septiembre del año pasado. Escobar no es un advenedizo en
el campo de la literatura. Ha publicado dos novelas, CONSPIRACIÓN MAINE
y EL MESÍAS ARIO, que se convirtieron en éxitos de crítica y público.
Es director de la revista HISTORIA PARA EL DEBATE y colabora como
columnista en varias publicaciones, entre ellas PROTESTANTE DIGITAL. La
literatura de Escobar ilumina como un fogonazo, revela un misterio,
provoca preguntas. En SOL ROJO SOBRE HIROSHIMA reúne una exhaustiva
documentación procedente de bibliotecas y archivos; su talento para la
ficción es indudable, mezcla aventura, geografía y elementos históricos:
El ritmo narrativo que mantiene en esta novela va creciendo al galope y
el resultado global puede considerarse como una aportación más, válida
y duradera, a la ingente bibliografía sobre Hiroshima.
SOL ROJO SOBRE HIROSHIMA ha de ser considerada como una novela histórica o una historia novelada.
Decía Menéndez y Pelayo que la novela histórica es una rama desgajada
de las crónicas, de acontecimientos que tuvieron lugar en la vida real.
Escobar parte de aquél 6 de agosto 1945. Recrea unos personajes y los
pone en escena. Siguiendo a Benito Pérez Galdós, a Ernesto Hemingway y
a otros autores contemporáneos, Escobar emplea en su libro un sistema
dialogal que atrae, engancha. Aquí los personajes manifiestan su
contextura moral con palabras propias y con ellas, como en la vida, nos
dan el relieve más o menos hondo y firme de sus acciones. Siempre son
una referencia, algo como la Historia, que nos cuenta acontecimientos y
nos traza retratos y escenas. Esta forma de novelar que utiliza Mario
Escobar le da la posibilidad de decir todo lo que cree necesario
contar, con los recursos que dispone, con las referencias útiles y el
engaste requerido.
Escobar es maestro en el diálogo y maestro en el estilo
narrativo. Así lo demuestra en un pasaje que justifica el título de la
novela. Escribe: “La ciudad se desperezaba de la noche cuando
una luz lo cubrió todo. Una luz cegadora, mensajera de muerte y odio,
como si todo el mal acumulado en los últimos cuatro años se concentrara
en un punto y lo consumiera todo por completo. El gran estruendo siguió
al resplandor en una violenta tormenta atómica. La bola de fuego devoró
todo a su paso y un hongo gigante de ceniza y fuego ascendió hasta el
cielo despejado de la mañana”.
Juan Antonio Monroy es escritor y conferenciante internacional.Tags: mario escobar, sol rojo, crítica